Microsoft ha estado trabajando arduamente para mejorar el rendimiento del Explorador de Archivos en Windows 11, una aplicación fundamental que ha sido objeto de críticas por su lentitud.
Explorador de Archivos de Windows 11 sigue con problemas de rendimiento
Para abordar estas quejas, la compañía implementó una estrategia de precarga (preloading), que inicia la aplicación en segundo plano al arrancar el sistema, buscando ofrecer un acceso casi instantáneo. Sin embargo, análisis recientes sugieren que esta optimización no está ofreciendo el efecto deseado.
Según las pruebas realizadas, si bien la precarga logra que el Explorador de Archivos se cargue más rápido, el costo en recursos resulta desproporcionado respecto al beneficio. Los datos revelaron que el lanzamiento regular del Explorador consume aproximadamente 35 MB de RAM. Con la función de precarga activada, este consumo se dispara, casi duplicándose hasta alcanzar los 67.4 MB debido a los procesos que se mantienen activos en segundo plano.
Lo más problemático para la experiencia del usuario es que, a pesar de este aumento significativo en el uso de memoria, la mejora en la velocidad de apertura es casi imperceptible en el uso diario. De hecho, la diferencia solo se hace visible al ralentizar la comparación de video a un 0.25x. En la práctica, el Explorador sigue sintiéndose lento y la ganancia de velocidad no justifica la duplicación del consumo de RAM.
Expertos apuntan a que la precarga solo aborda un síntoma, no la causa principal. El verdadero problema de rendimiento está en la arquitectura de Windows 11, que superpone el núcleo heredado Win32 con elementos modernos de WinUI/XAML. Esta superposición añade sobrecarga y ralentiza la aplicación en general. Acciones como la carga del menú contextual o la simple navegación siguen siendo lentas.
En conclusión, la «optimización» de precarga parece una solución ineficiente, los usuarios sacrifican casi el doble de memoria RAM del proceso en segundo plano para obtener un beneficio de velocidad que no se percibe realmente.
Microsoft debe abordar la raíz del problema de rendimiento, centrada en la integración de sus nuevas capas de interfaz de usuario, en lugar de recurrir a soluciones que simplemente aumentan la demanda de recursos. Os mantendremos informados.

